Contraluz

   Aproveché la noche para jugar con mi sombra. Ella llevaba la delantera y yo la imitaba. La seguí hasta un terreno baldío oscuro, donde se adelantó atropellada por las luces de la avenida, hasta perderse en la penumbra. La busqué corriendo entre las matas que rasguñaban mis piernas. Me imaginé en un mar de gatos negros y temblaron mis piernas supersticiosas. Recuerdo haber gritado su nombre y no haber oído su eco. Regresé asustado a la calle. Ella ya no estaba. Corrí zigzagueante entre las luminarias, esperando que en cada giro se dibujara mía nuevamente. Pero no apareció. Tan cobarde y solitario me sentí pensando en que la había abandonado entre botellas rotas y nylon que ya no abro los ojos, no como, apenas respiro. Temo descubrir que soy unidimensional, tan delgado que la luz me ignora.

sombras

3 comentarios en “Contraluz

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