Plumas Azules

plumas azules 2

La ventana y sus barrotes delgados como patas de gaviota daban hacia un mar inmenso. A lo lejos dormía una isla que apenas veía y que imaginaba uruguaya. La peor parte de estar ahí encerrado era la ventana abierta recordándole que no era libre. Por entre los barrotes se colaban el aire salado y el susurro de las olas que arrugaban su cara deseante. Su temor era ser de agua dulce, no saberlo y morir en el intento. Pero un día decidió arriesgar todo: se hizo pez y se escurrió entre las patas del ave que apenas atinó a volar

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